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Rollo, rollo y otro rollo.

Aminatu está en el hospital. Portugal y España temblaron y fuerte... las nevadas han causado ya algunas muertes. Si, la cumbre climática también. Y yo, aca con mis problemitas. Qué manera de joder! Mimiymiyo.

Shhhh...

Me he escondido porque ahora quiero no estar tanto He tenido miedo de mis letras y de las letras de los otros y de todo lo que hay afuera de mi. De un momento a otro me he convertido en una pequeña, tímida y reservada He cambiado de nombre por estos días y estando a punto de acostumbrarme a el ; he vuelto a sentir mi garganta temblando y mis ojos desconfiados de lo que pensaré después. Y me he guardado igual, como si quisiera entrar en la tierra pero sin desaparecer de ella. Como si quisiera ser una manzana o un viñedo, o una roca de algún lugar. Veo lo que he escrito, leo lo que leo y sé que es demasiado tarde.

Odio los sábados que parecen domingos.

Mientras duermo.

Y ahora quieren dejarse, quieren estar solos; separados. Mientras esto sucede, se agreden un poco, pero aveces se sonrien. Son tan complicados, y yo, que intento dormir… y yo, que doy más vueltas sobre la cama anelando oir que se han decidido a quedarse quietos y callados.

Salta el muro!

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Eso, sáltalo!

Primera luz del día, antes de salir el sol.

Volver a despertar Sin vergüenza Soy una sin vergüenza Lo suficiente como para estar acá y sentirme protegida. Por fin, estoy sola entre la gente; soy invisible... llena de contentura. Sin anestesia. En el cielo la tormenta se avecina. La añora Esta vez el agua a mi no me tocará. Miyoymimi

Escondidas.

¿Es acaso entonces el fin de la palabra? Un destierro de mi misma me abruma, me obsesiona Insano destierro Malicioso exilio. Ausente de razones Sin explicación Sin compasión. Mi espalda erguida aguarda Los huesos de mis dedos Antes doloridos Atentos. Los dos pies en el suelo, y El silencio. Y junto los párpados, las manos con frío. Los sueños, dormidos Que están al fondo Escondidos. Los sueños también saben callar. Mi nariz ya no aspira Me ahogo. Ni el propio batir de esta asfixia arranca un sonido Sonido que le dé calma al poder, sigiloso Poderosa tocata que no para Callada. Como si esta orquesta me mirara De frente y se riera de mi, Insolente. Enajenada me pierdo a mí Entre las hojas pasadas, quemadas. Y el miedo gélido, me ataca a mí No aprendí las coartadas. Toco, intento Abro la boca La cierro Casi loca Pienso Lo que más temo. Que se acabo el verano Que se fueron las lluvias Ya no caerá el granizo Así, de improviso. Que no habrá más días grises Que no llegarán las tormentas El cie...