Mi Mi, es lo que controlo, donde están mis mejores máscaras y disfraces.
Mi Yo, es lo que escribo, lo que me harta, me cansa, me satura y me protege de mi Mi.
Aunque a estas alturas ya no sé quién es quién.
Solo me queda seguir mutando.
Hay sufrimientos inevitables en la vida. Pérdidas, golpes que no escogemos y que simplemente nos toca atravesar. Pero también hay dolores que sostenemos más de lo necesario, por costumbre, por miedo o por no saber cómo soltar. A veces nos quedamos en un círculo que conocemos, aunque duela. Preferimos la familiaridad del malestar antes que la incertidumbre del cambio. Y nos justificamos: “Es que así soy”, “Es que siempre ha sido así”, “Es que no hay otra opción”. Pero, ¿realmente es cierto? No se trata de minimizar lo que sentimos, pero sí de preguntarnos: ¿esto es parte del dolor inevitable de la vida o es algo que sigo eligiendo sostener? ¿Estoy atravesándolo o me estoy instalando en él? Salir de estos ciclos no es fácil, pero es posible. A veces es un gran salto. Otras veces es un movimiento sutil: una pregunta distinta, un pensamiento nuevo, un primer límite. Porque el dolor es inevitable. Pero hacer de él un hogar permanente, no. Micha
Se que es difícil mirar a los demás, que lo más común es que estemos metidos en nuestro mundo, en como nos sentimos, en que nos pasa, en lo que vamos a hacer, en lo que no hemos cumplido, en lo que tenemos que terminar..... y asi sin fin, el diálogo interno a veces no nos deja ver que HAY OTRAS PERSONAS en nuestra empresa, te abre la puerta alguien que quién sabe como habrá dormido, comido... luego te limpia todo alguien mas , luego te contesta el teléfono otra persona mas... Esto es solo para decirte que a veces nos hace bien mirar al otro con respeto, cariño y sabiendo que todas y todos estamos en el mismo barco, con días buenos y otros no tanto Solo una reflexión te mando un abrazo de LUNES
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