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Como si fuera la primera vez.

Principiante, de los que vienen de acabar Te estás desarmando. Aguanta, que nadie te va a mentir así, con tanto amor, con todo el color, el olor, a nuevo a habladas bajito que ya no te sirven de nada. Filtrada en whisky, en marihuana Con todo el color de tus susurros Primerizo que no acaba de acabar Resiste. Te filtras en mañana, alba oscura que no aclara. Para. Sobre azúcar empalagas Me filtro. En exceso. Principiante de crepúsculos, vuelve un día envuelto en renuncias. Primerizo enlloviznado. No me mojes los vestidos escotados, no pronuncies avalanchas. Filtrada en pasado, tengo un don. El don de ser yo sola, tu pasado.

Muda.

No es posible levantar el teléfono Las llamadas no se esperan. Muda, absorta y vieja... Te hice un espacio en la cama En la de cualquiera Para que tramites tu sueño. Para que te vuelvas negra. No es posible escuchar el Ring Ring Los números aparecen equivocados Vieja, Muda. Absorta. Tu cuaderno está bajo el sofá En el sofá del hotel Para que tropieces de noche Para que te vuelves papel

Oscuro imparcial

Ojos abiertos Tic, tac, tic, tac El redondo me reconforta y me dice: estás acá. Tic, tac, tic, tac Muro blanco, rallas grises, mi respiración; de nuevo Tic, tac, tic, tac Paciencia, no tengo nada en que pensar Paciencia de nuevo No me queda nada más que esperar Ojos cerrados, negro total Luces externas que quieren entrar, qué más quisiera Ser como ellas Tic, tac, tic, tac Y ahí vienen mis piernas No las siento más Como todas las noches no me puedo parar Y por más que lo intente Solo me queda esperar Paciencia Respira, paciencia Tic, tac, tic, tac.

Buscando un color...

Imagen

D'Efectos secundarios.

No tengo sueño, ya no puedo dormir. Hace dos horas tenía mucho sueño. Estoy en la cama, adormecida, dando vueltas, escuchando el silencio casi aterrador de mi verde pueblo. Aprender a respirar, aprender a pasar la saliva, la saliva. ¿Dónde está mi saliva? No siento mi garganta. Son segundos. Qué largo es el viaje, son pocos minutos, qué ganas de llegar. No me pidas paciencia, me jode que me pidas paciencia, cuando es lo que me sobra. Lo único que me sobra. Tengo calma, tengo mucha calma. “¡Buen viaje!” No sé si bueno; malo, largo, mío, tuyo, conocido, desconocido, de otro, de otros, de los que hablan de lejos, que gritan, que están cerca; que no están… pero los siento. Dando vueltas acompasadas, estoy esperando aterrizar. Hay efectos que duran toda la vida. Tenía el presentimiento de que esto iba a pasar. Hoy no duermo. Ya sé como viene esta mano, pero no me doy cuenta hasta que estoy adentro, o mejor dicho, afuera… o en ningún lado. Vertigosa, inventando palabras, de caída, sin reso...

Noctambula, sonámbula...

Empiezo a dar vueltas por mi casa, cuarto, cocina, sala. Sala. La miro, pero no la observo. Estoy parada con el pantalón desabrochado y la barriga inflamada, no sé para donde ir, no puedo seguir escribiendo, no puedo seguir leyendo, mis ojos no están mirando nada. No tengo sueño, no tengo hambre, no tengo nada que hacer; porque no puedo hacer nada, camino a mi cuarto de nuevo, me echo en la cama y no me puedo dormir, vienen mis piernas de nuevo, no las siento. Me levanto para que no se sigan adormeciendo, miro la hora, no la veo. En mi escritorio, la copa de vino que no acabé. Esto es grave y eso me saca de mi estado “stand by” y me hace reflexionar: El alcohol me ha caído mal. ¿Será que he pasado muchos días sin beber y mi cuerpo no está acostumbrado? ¿Será que debería volver a beber más seguido? O ¿Será que no debo volver a beber nunca más? Al menos no a solas, como me lo propuse hace unos días. Mi capacidad para reflexionar se ve mermada por un leve dolor de cabeza. Mejor continuo ...