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Como si fuera la primera vez.

Principiante, de los que vienen de acabar Te estás desarmando. Aguanta, que nadie te va a mentir así, con tanto amor, con todo el color, el olor, a nuevo a habladas bajito que ya no te sirven de nada. Filtrada en whisky, en marihuana Con todo el color de tus susurros Primerizo que no acaba de acabar Resiste. Te filtras en mañana, alba oscura que no aclara. Para. Sobre azúcar empalagas Me filtro. En exceso. Principiante de crepúsculos, vuelve un día envuelto en renuncias. Primerizo enlloviznado. No me mojes los vestidos escotados, no pronuncies avalanchas. Filtrada en pasado, tengo un don. El don de ser yo sola, tu pasado.

El perfume

"Haz cambiado" seguido de una gran sonrisa de satisfacción al compararme con la que a tus ojos, ERA yo. El motor andaba intenso por aquellos años, solo se detuvo un tiempo para recargar su anarquía. Si yo les dí un respiro, ustedes no hicieron más que decorarme. Para olvidar lo que desengaña, lo que aterra, para desertar el suicidio, para no tener nunca que volver(me)(ver) a nacer. Como cuando llaman por teléfono y el que buscan no quiere contenstar. Con ese gesto silencioso, desde lejos se señala el pecho y niega con la cabeza su presencia. El interlocutor le cree al tercero y alguien desaparece... aunque su perfume deje los rastros innegables de un motor en vigilia. Escucha un poco mejor. 

Para que nunca lleguemos ahí. Al fondo

Te acaricio los ojos con lo que puedo. Párpados inflamados, ojos rojos, reventados, fuera de ti y siempre de mi. Con mis ojos oscuros, orientales, ausentes y con la boca entreabierta, casi sonriente. Somos impulso, soy pulsíon. Tánatos viene a mi. Sin vergüenza. ¿Por qué habría de tenerla? Si tu tampoco puedes. Tu tampoco quieres que lleguemos ahí. Y no te atreves a ver mis ojos (mejor así) grandes, sin venas, castaños, abiertos, de mañana, occidentales. Aterradores. Elucubrantes.

Primera luz del día, antes de salir el sol.

Volver a despertar Sin vergüenza Soy una sin vergüenza Lo suficiente como para estar acá y sentirme protegida. Por fin, estoy sola entre la gente; soy invisible... llena de contentura. Sin anestesia. En el cielo la tormenta se avecina. La añora Esta vez el agua a mi no me tocará. Miyoymimi