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No te dejes insultar

No dejarse insultar, no es que no puedan insultarte.  Dejarse insultar es aceptar el agravio como real, es creer que el agravio es verdadero. Es querer devolverlo, es no tomarlo como una escalera.  Dejarse agraviar, menospreciar, es dejarse afectar de mala manera.  En mi otra vida dejé que la sutileza del sociópata me insulte una y otra vez. Luego la sutileza desapareció y una especie de creencia se había instalado en mi descuidada fortaleza y en mi propio amor a la vida. Cosa que me mostró lo irresponsable que estaba siendo conmigo misma. En esta vida, nueva, llena de gracias y sobretodo llena de memoria. Agradezco cada uno de los agravios y mas agradezco la claridad para ver las cosas.  Gracias por que cada uno de esos asolapados y no tan asolapados intentos de desestabilizarme, no solo no lo hacen, si no que me impulsan a no perder la memoria, a seguir ayudando a otras personas. A hacerme responsable de mi misma y vivir, con memoria, sin rencores, por q...

Me urgen.

Me urgen las fuerzas para dominar al único ser dominable: Mi yo y mi Mi. Me urge una sábana, un olvido perpetuo. Una palabra sin pasado y una transformación. Me urge un puente entre lo que soy y lo que era. Mi cuerpo se ha ido. Empeñado en quedarse, se ha ido. Duele. Me urge una cintura nueva, que aprenda a bailar. Una cintura que ya no baile con nadie, que baile a el ritmo mío. Que no se deje tocar. Me urge vaciarme. Encontrarme. Sostenerme. Apaciguarme.Creerme. Sostenerme. Sostenerme. Me urgen un par de días más para aumentarlos al año. Unas horas. Un día para borrar, para cambiar. Un rebobinador, un control remoto, una cinta borrada. Un invidente, un ciego. Me urgen, unos ojos nuevos.

Salta el muro!

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Eso, sáltalo!

Salvador salvaje.

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Girona- Amer Amanecimos tarde hoy, con la tranquilidad de un pueblo donde habitan 2000 personas. Calma, luz del sol, silencio. Café. Escribir. Leer. Aquí el tiempo pasa como debe pasar. Lento, cada minuto te mira a la cara y te hace saber que existes, que esto es lo que eres ahora, el tiempo pausado te deja observar para adentro, ver tus heridas curadas, tus vacíos llenos, tus pensamientos más queridos, tus recurrentes ideas, tus principios, tus marcas. Las doce, la una, las dos. A las dos y media sale el bus que nos lleva a Figueres. Voy a conocer, el museo de Dalí. En la puerta del museo el sol nos pega de frente. Las calles de alrededor con sus piedras nos calientan los pies. Es momento de entrar. No sé cuánto tiempo vaya a tomar esta visita y mañana iré de vuelta a Barcelona, así que ahora el tiempo de nuevo tiene tanta importancia, no lo puedo dejar pasar. Y entonces cruzo la puerta que ya no recuerdo. Me encuentro en este patio redondo sin techo, con el barco que gotea en el c...

CALMA CHICHA

No dura mucho en climas como el mio; asi que a disfrutar de las bolas de pajas, del cielo blanco titaneo, de los sonidos lejanos. No digas nada.

Al fondo hay sitio

Es ahora o nunca , pienso mientras estoy parada en una esquina de mi habitación, cuarto, pieza, morada, vivienda, posada, paradero, residencia, piso. Recibo ese golpe de inspiración, que he notado que viene más fuerte cuando hay un nuevo inquilino, o sea, un nuevo mueble,utencilio, cachivache, ajuar, artefacto, chirimbolo, menaje, mobiliario, trasto. Un, dos, tres y empiezo a poner todo sobre la cama, lecho, catre, litera, petate, tálamo, colchón, camilla, camastro y dejo que la inspiración se apodere de mí, empezando a mover todo de lugar, dándole vuelta a las cosas, cambiando el orden anterior por uno nuevo. Es así. No soporto vivir en un espacio igual por demasiado tiempo. Claro, esto puede tener una explicación y es que me he mudado tantas veces en mi vida que finalmente me he terminado acostumbrando a mover, a desechar, tirar, eliminar, descartar, arrimar, montar, desmontar, añadir, unir, pegar, amontonar, conservar, apilar, apiñar, guardar, no guardar, recoger, aglomerar, despedi...

Chau

Le digo adiós, a mi color de pelo, a mi soltería, a la ropa vieja y los tres cafés diarios. Hasta nunca a las cientos de hojas de papel que rodean mi escritorio, a los zapatos que me hacen daño, al azúcar refinada, a la manía de la aspiradora y a la vergüenza de los baños ajenos. Desalojaré mi cabeza, mi memoria y algunos sueños, mi ordenador será su nueva casa. Me despido de algunos prejuicios y suprimo cada vez más principios, no han servido de nada. Chau al vino malo, a las horas perdidas con pastillas extrañas, a morderme las manos y al temor al deporte. Elimino para siempre a 36 “amigos” de mi red de “amigos” que no sé quiénes son y que invaden mi Messenger. Pondré mi alarma de una vez y sonará a la misma hora. Eliminaré los sueños que tengo desde hace mucho, para adquirir otros, unos que antes no he soñado. Seré rubia por primera vez, rechazaré mis inclinaciones hippies y seré una mujer del nuevo milenio; una ama de casa, artista, amiga, esposa, trabajadora vital y motivaré los n...