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Quiero todo

Se hornean las galletas. Se escribe el libro. Se aprende del personaje. Se arregla la casa y se planea Se imagina en el rincón mas dulce de la casa. Se inventa en el recuerdo más perdido de todos. Se lee y se detiene el horno. Se toma té y alcohol puro. Se hace todo. Se hace una cosa. Se hace otra cosa. De nuevo lo primero y así. Se quiere todo, a la vez. Es avalancha. Pero no se detiene. Es inevitable. Hacer todo. Tener todo. Dar todo.

Álbum

Veo mis fotos una y otra vez. Retrocedo, me miro, hace un año. Hace dos, hace cuatro, hace una semana. Yo soy esa que está ahí y recién me doy cuenta. Me empiezo a reconocer. Y me paro frente a un espejo. Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis segundos. Me retiro. No. No me recuerdo. Si me llego a cruzar conmigo por la calle no creo poder decir que soy yo. Se me olvida mi rostro. Y miro, y veo mis fotos. Mis ojos, mi mirada, mi risa, las intensiones de mis gestos. Pareciera que siempre quiero decir algo. Como los otros que están a mi lado, aunque algunos solo sonríen. No. No solo sonríen. Dicen, todos decimos. No me puedo dibujar de memoria, no me recuerdo Y vuelvo a mirar mis fotos. Ya no soy yo. Ahora soy otra. Voy a por mi cámara. Me tomo una foto. La bajo enseguida al ordenador. Me veo. Tengo cara de curiosidad. Casi de preocupación, pero eso no es lo importante. O si? lo importante son mis facciones, tengo que poder recordarlas. Todo se mueve, han pasado menos de dos minutos, no esto...

Pronto algo va a salir!

Imagen

Aviones de papa peruana...

Actuaba en el teatro auditorio de Miraflores (Lima) cuando decía que no me iba del Perú por nada del mundo. Tenía un discurso preparado para cualquier discusión en torno al tema de la migración. Choclo, papa, yuca, camote, cancha, pisco, combi, arroz con papa en el mismo plato, inka kola (que ahora es de coca cola), barranco, el sargento pimienta, juanito’s bar. Y con una quina (50 centavos de nuevo sol) me voy a cualquier lado. Actuaba en tres obras a la vez, casi me desdoblaba para hacer, hacer, hacer, hacer. Acción, palabra, acción. Y un día dije: paro acá. Yo me bajo en el barrio de Palermo. Y así, mate, pizza, birra, empanadas a menos de un peso, ómnibus grandes y a toda hora, más de 100 obras teatrales en cartelera, recitales, patricio rey y sus redonditos de ricota. Yo me quedo. Y me quede. No contenta con eso volví actuar e hice lo que hace toda actriz con pasado. (Si, actué en pelotas). Entonces empezaron las desviaciones. Pintura, artesanía, maquillaje, otra carrera. De aquí...