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En 11 Días.

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Los onces marcan. No creo en nada, pero prefiero creer en todo. No sé que será eso, pero es lo que tiene que ser. En 11 días, estrenaré una pieza. Un pedazo, una parte Un lugar, en un sitio donde se ve a la gente que te ve. Un teatro, una representación. Unos nervios, una alegría. Un contagio, un dar Una velada, una noche, un espacio. Un momento del tiempo, de nuestro tiempo, de tu tiempo, de mi tiempo. Un día sólo, tras otro solo y otro más. Un lugar donde podremos compartir una sensación de estar en algo, en un lugar, con una gente, con una sensación... En 11 días... será lo que tenga que ser.

Me urgen.

Me urgen las fuerzas para dominar al único ser dominable: Mi yo y mi Mi. Me urge una sábana, un olvido perpetuo. Una palabra sin pasado y una transformación. Me urge un puente entre lo que soy y lo que era. Mi cuerpo se ha ido. Empeñado en quedarse, se ha ido. Duele. Me urge una cintura nueva, que aprenda a bailar. Una cintura que ya no baile con nadie, que baile a el ritmo mío. Que no se deje tocar. Me urge vaciarme. Encontrarme. Sostenerme. Apaciguarme.Creerme. Sostenerme. Sostenerme. Me urgen un par de días más para aumentarlos al año. Unas horas. Un día para borrar, para cambiar. Un rebobinador, un control remoto, una cinta borrada. Un invidente, un ciego. Me urgen, unos ojos nuevos.

Mojado, ni tan líquido...

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Tu último bocado Mojado, ni líquido, ni sólido Ni tan dulce, ni tan amargo Paladar adulto, un poco adulterado Adiós, explosión de sabor, Aroma que suena, picante que pinta. Adiós, textura invasora que salta por mis oídos cuando siento tu sabor. Michella Chale

Aviones de papa peruana...

Actuaba en el teatro auditorio de Miraflores (Lima) cuando decía que no me iba del Perú por nada del mundo. Tenía un discurso preparado para cualquier discusión en torno al tema de la migración. Choclo, papa, yuca, camote, cancha, pisco, combi, arroz con papa en el mismo plato, inka kola (que ahora es de coca cola), barranco, el sargento pimienta, juanito’s bar. Y con una quina (50 centavos de nuevo sol) me voy a cualquier lado. Actuaba en tres obras a la vez, casi me desdoblaba para hacer, hacer, hacer, hacer. Acción, palabra, acción. Y un día dije: paro acá. Yo me bajo en el barrio de Palermo. Y así, mate, pizza, birra, empanadas a menos de un peso, ómnibus grandes y a toda hora, más de 100 obras teatrales en cartelera, recitales, patricio rey y sus redonditos de ricota. Yo me quedo. Y me quede. No contenta con eso volví actuar e hice lo que hace toda actriz con pasado. (Si, actué en pelotas). Entonces empezaron las desviaciones. Pintura, artesanía, maquillaje, otra carrera. De aquí...

Chau

Le digo adiós, a mi color de pelo, a mi soltería, a la ropa vieja y los tres cafés diarios. Hasta nunca a las cientos de hojas de papel que rodean mi escritorio, a los zapatos que me hacen daño, al azúcar refinada, a la manía de la aspiradora y a la vergüenza de los baños ajenos. Desalojaré mi cabeza, mi memoria y algunos sueños, mi ordenador será su nueva casa. Me despido de algunos prejuicios y suprimo cada vez más principios, no han servido de nada. Chau al vino malo, a las horas perdidas con pastillas extrañas, a morderme las manos y al temor al deporte. Elimino para siempre a 36 “amigos” de mi red de “amigos” que no sé quiénes son y que invaden mi Messenger. Pondré mi alarma de una vez y sonará a la misma hora. Eliminaré los sueños que tengo desde hace mucho, para adquirir otros, unos que antes no he soñado. Seré rubia por primera vez, rechazaré mis inclinaciones hippies y seré una mujer del nuevo milenio; una ama de casa, artista, amiga, esposa, trabajadora vital y motivaré los n...