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Cada vez. Otra Vez.

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Como dentro de las mismas raíces de los árboles, nace una y otra vez Cada vez De nuevo Como en cada vuelta solar, cada vuelta de ida Cada vez, otra vez, de nuevo. Florece entre las flores, florece en el pantano. Como siempre De nuevo, cada vez, sigue Como una tercera y una cuarta, como en el mar, como el río que suena a lo lejos que un día suena y otro día es tu oído que zumba, como la mosca, que va y viene Aquí no hay, de nuevo, cada vez, otra vez En todo, en el vacío y en el caos, en la tormenta y al lado de la luz. Como la lluvia que no para y paró Cada vez, de nuevo, otra vez La continuación perpetua de lo que está ahí

Para que nunca lleguemos ahí. Al fondo

Te acaricio los ojos con lo que puedo. Párpados inflamados, ojos rojos, reventados, fuera de ti y siempre de mi. Con mis ojos oscuros, orientales, ausentes y con la boca entreabierta, casi sonriente. Somos impulso, soy pulsíon. Tánatos viene a mi. Sin vergüenza. ¿Por qué habría de tenerla? Si tu tampoco puedes. Tu tampoco quieres que lleguemos ahí. Y no te atreves a ver mis ojos (mejor así) grandes, sin venas, castaños, abiertos, de mañana, occidentales. Aterradores. Elucubrantes.

Salvador salvaje.

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Girona- Amer Amanecimos tarde hoy, con la tranquilidad de un pueblo donde habitan 2000 personas. Calma, luz del sol, silencio. Café. Escribir. Leer. Aquí el tiempo pasa como debe pasar. Lento, cada minuto te mira a la cara y te hace saber que existes, que esto es lo que eres ahora, el tiempo pausado te deja observar para adentro, ver tus heridas curadas, tus vacíos llenos, tus pensamientos más queridos, tus recurrentes ideas, tus principios, tus marcas. Las doce, la una, las dos. A las dos y media sale el bus que nos lleva a Figueres. Voy a conocer, el museo de Dalí. En la puerta del museo el sol nos pega de frente. Las calles de alrededor con sus piedras nos calientan los pies. Es momento de entrar. No sé cuánto tiempo vaya a tomar esta visita y mañana iré de vuelta a Barcelona, así que ahora el tiempo de nuevo tiene tanta importancia, no lo puedo dejar pasar. Y entonces cruzo la puerta que ya no recuerdo. Me encuentro en este patio redondo sin techo, con el barco que gotea en el c...

Buscando un color...

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Aviones de papa peruana...

Actuaba en el teatro auditorio de Miraflores (Lima) cuando decía que no me iba del Perú por nada del mundo. Tenía un discurso preparado para cualquier discusión en torno al tema de la migración. Choclo, papa, yuca, camote, cancha, pisco, combi, arroz con papa en el mismo plato, inka kola (que ahora es de coca cola), barranco, el sargento pimienta, juanito’s bar. Y con una quina (50 centavos de nuevo sol) me voy a cualquier lado. Actuaba en tres obras a la vez, casi me desdoblaba para hacer, hacer, hacer, hacer. Acción, palabra, acción. Y un día dije: paro acá. Yo me bajo en el barrio de Palermo. Y así, mate, pizza, birra, empanadas a menos de un peso, ómnibus grandes y a toda hora, más de 100 obras teatrales en cartelera, recitales, patricio rey y sus redonditos de ricota. Yo me quedo. Y me quede. No contenta con eso volví actuar e hice lo que hace toda actriz con pasado. (Si, actué en pelotas). Entonces empezaron las desviaciones. Pintura, artesanía, maquillaje, otra carrera. De aquí...

Mentiras, son todas mentiras...

Someto a consideración a quien se cruze con este blog a hacer una pequeña prueba, es fácil y hasta puede ser divertido. Cuenten cada una de las mentiras que hacen, los que nunca mienten, pueden empezar ya a anotar su primera mentira. Empecemos mañana. Desde temprano. Todo cuenta, todo vale. Hay que estar atento y anotar en un papelito un puntito, o un palito, o un aspita. Todo en chiquito. Tratemos de comportarnos normalmente y adelante. Podemos empezar la prueba por… 7 días para el verdadero investigador y 3 para el resto. Los que ya han hecho esta prueba, pueden repetirla. Sabrán que esto está más que investigado. Pero ¡vamos! No perdemos nada. Solo averiguaremos más sobre nosotros mismos y tal vez seremos más tolerantes con los demás. Todo será tomado en cuenta. Las más pequeñas son las importantes. No contestar el móvil y luego decir que no escuchaste, que estaba en modo de silencio, que simplemente nunca viste la llamada. Lo mismo para correos electrónicos que no te dan las ga...